Orígenes y desarrollo del escepticismo pirrónico
1.- Contexto filosófico del escéptico
1.1.- Caracterización inicial del escepticismo
Antes de comenzar con el análisis de lo que propiamente fue el contexto del
escepticismo antiguo en la época en la que tuvo vigencia conviene detenerse un instante
y atender a qué es aquello que el propio término ‘escepticismo’ designa. De no llevarse
a cabo esta definición preliminar alguna de las muchas connotaciones que el término
arrastra podría entorpecer la comprensión de su sentido originario, ya que la palabra
‘escéptico’ ha servido a lo largo de la historia de la filosofía, sobre todo en los últimos
siglos, como denominación genérica para pensadores y corrientes muy variados y con
pocos aspectos en común, y también porque ha pasado a formar parte del vocabulario
no filosófico con un sentido algo alejado de lo que significa como término técnico en el
campo de la filosofía. Por ello se hace imprescindible aclarar qué entendía un ciudadano
griego de entre el siglo IV a. C. y el II d. C. al oír la expresión ‘sképsis’.
El verbo griego sképtomai, del que deriva el sustantivo sképsis que da nombre al escepticismo, significa “mirar con atención”, “observar cuidadosamente”. Esto hace que ‘escéptico’ sea, de entrada, aquél que mira o examina con cuidado. Su actitud es, pues, la del investigador cauteloso. Según los escépticos esa cautela sería la principal
diferencia frente al resto de escuelas filosóficas que compartían época con ellos, que
serían más temerarias en el alcance de sus afirmaciones.4 El escéptico prefiere
abstenerse de afirmar o negar algo antes que tomar partido de forma injustificada por la afirmación o por la negación. Ante toda aquella cuestión en la que puedan ofrecerse argumentos de igual peso a favor y en contra, el escéptico opta por lo que en su terminología se conoce como epochḗ: la suspensión del juicio. De entre todas las
características de las diversas corrientes escépticas que iremos tratando en este trabajo,
la que mejor puede servir como definición de qué es ser escéptico es esta tendencia a
suspender el juicio, y lo es porque este rasgo es invariable y común a todo escéptico,
con independencia de que sea clasificado como académico o pirrónico. Sin duda hay
otras características que pueden considerarse comunes a todo escepticismo. Stough, por
ejemplo, señala tres en su artículo “Greek Skepticism”,5 añadiendo a la tendencia hacia
la suspensión del juicio a) el hecho de estar orientado hacia la práctica,6 y b) la negación
del conocimiento.7 Sin embargo, a diferencia de estas dos características, que serían
comunes no sólo a integrantes del escepticismo, sino también a un buen número de
corrientes filosóficas ajenas a él,8 la epochḗ es algo exclusivo del escéptico. Ninguna
otra corriente en toda la filosofía griega defiende algo equiparable.
Sexto Empírico describe el escepticismo, al comienzo de sus Esbozos
pirrónicos, por referencia al proceso por el que el filósofo escéptico alcanza la
suspensión del juicio, del modo siguiente:
“Y el escepticismo es la capacidad de establecer antítesis en los fenómenos y en
las consideraciones teóricas, según cualquiera de los tropos; gracias a la cual nos
encaminamos –en virtud de la equivalencia entre las cosas y proposiciones
contrapuestas– (...) hacia la suspensión del juicio”.9
De esta manera, el proceso descrito sería el paso, en “los fenómenos y en las
consideraciones teóricas”, de la igualdad de fuerzas entre argumentos opuestos a favor y
en contra, a la necesidad de suspender el juicio dada la imposibilidad de decidir.
5 Stough, Ch. “Greek Skepticism: a Study in epistemology”. UCLA Press, Berkeley, 1969: 4.
6 Esta característica no parece ser válida para todo tipo de escepticismo, ya que la línea escéptica
académica no está interesada por la búsqueda de la felicidad como fin práctico de la vida, sino que se orienta más bien a una suerte de “investigación por la investigación”. Vid. Infra, 96 y ss.
7 Tampoco esta característica es generalizable a todo escepticismo, ya que, en nuestra opinión, la postura pirrónica respecto al conocimiento no puede describirse como una mera negación. Vid. Infra, 295-. 8 Nótese que la orientación práctica es característica de todas las escuelas filosóficas durante el periodo helenístico, tal como se apreciará a continuación en los apartados referidos al contexto del escepticismo, siendo parte esencial de escuelas como la aristotélica, la estoica o la epicúrea (vid. infra, pág. 17, 18 y ss., y 31 y ss., respectivamente) y la negación del conocimiento puede hacerse coextensiva a determinados sofistas como Gorgias (vid. infra, pág. 83 y ss.).
9
Ἔστι δὲ ἡ σκεπτικὴ δύναμις ἀντιθετικὴ φαινομένων τε καὶ νοουμένων καθ' οἱονδήποτε
τρόπον, ἀφ' ἧς ἐρχόμεθα διὰ τὴν ἐν τοῖς ἀντικειμένοις πράγμασι καὶ λόγοις ἰσοσθένειαν (...)
εἰς ἀταραξίαν.
El abstenerse de juzgar, más que la mera negación del conocimiento, será lo que
unifique al pensamiento escéptico como una corriente a pesar de las profundas
diferencias internas entre unos y otros de sus integrantes, y también lo que lo distinga
del resto de sectas filosóficas, ya que será de forma fundamental el asumir o no la
epochḗ lo que marque la distancia entre el filósofo escéptico y el dogmático.
1.2.- El contexto: las escuelas dogmáticas de la época
El periodo helenístico en filosofía está profundamente marcado por la irrupción
de dos nuevas grandes escuelas, la epicúrea y la estoica, cuya pujanza amenaza la
relativa hegemonía10 que hasta entonces venían ejerciendo la Academia platónica y el
Liceo aristotélico. Como ya se ha mencionado, durante esta etapa adquieren una
especial relevancia en las discusiones entre las distintas escuelas las cuestiones de
carácter práctico, y en especial las que atañen a la ética. Con la muerte de Alejandro
Magno en 323 a. C. la época de la Grecia clásica se cierra y se abre un mundo nuevo,
quizá de horizontes más amplios, pero también más desconcertante.11 En una etapa de
inestabilidad social y política, la filosofía se aparta de la especulación desinteresada que
imperaba en el periodo anterior, dando un giro a sus intereses hacia la búsqueda de
seguridad y bienestar para el individuo. Hasta entonces los grandes interrogantes que
habían centrado la especulación de los filósofos giraban en torno a la composición física
del mundo y su organización interna. Cuestiones físicas de las que la filosofía había
comenzado a alejarse con Sócrates para volverse hacia el hombre, pero que incluso en
Platón o Aristóteles mantienen su preponderancia, cediendo acaso algo de protagonismo
a la metafísica, y sólo en menor medida a la ética. Durante el periodo helenístico, en
cambio, serán las cuestiones acerca de la moral, de las relaciones del hombre mismo con
el mundo, las que centralizarán el interés.
Tratar de explicar el escepticismo sin tener en cuenta este ambiente de su época
sería muy difícil, y probablemente erróneo, ya que una buena parte de las
argumentaciones por las que conocemos la filosofía escéptica surgen como respuestas
10 No podemos olvidar la presencia de otras importantes escuelas filosóficas en la época, como las
llamadas “escuelas socráticas menores”, algunas de las cuales podrían haber rivalizado en importancia más o menos directas a las argumentaciones de peripatéticos, epicúreos, y sobre todo
estoicos. Por ello se nos impone la necesidad de dar cuenta brevemente de las
inquietudes de ese ambiente intelectual, o al menos de aquellas de sus líneas que más
influencia en uno u otro sentido ejercieron en la formación del pensamiento escéptico.
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