miércoles, 26 de junio de 2013

LA OVEJA NEGRA


Temas: Hume y Kant
Llevar además leído el cuento de Ítalo Calvino "La Oveja Negra".

LA OVEJA NEGRA
© Italo Calvino


Érase un país donde todos eran ladrones. Por la noche cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna sorda para ir a saquear la casa de un vecino. Al regresar al alba cargado encontraba su casa desvalijada. Y todos vivían en concordia y sin daño porque uno robaba a otro y éste a otro y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero.
En aquel país el comercio sólo se practicaba en forma de embrollo, tanto por parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos. Y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos y no había ni ricos ni pobres.
Pero he aquí que no se sabe cómo apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en casa fumando y leyendo novelas. Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían. Esto duró un tiempo; después hubo que darle a entender que si él quería vivir sin hacer nada no era una buena razón para no dejar hacer a los demás. Cada noche que pasaba en casa era una familia que no comía al día siguiente.
Frente a estas razones el hombre honrado no podía oponerse. También él empezó a salir por la noche para regresar al alba; pero no iba a robar. Era honrado, no había nada que hacer. Iba hasta el puente y se quedaba mirando pasar el agua. Volvía a casa y la encontraba saqueada.
En menos de una semana el hombre honrado se encontró sin un céntimo, sin tener qué comer, con la casa vacía.
Pero hasta ahí no había nada que decir porque era culpa suya; lo malo era que de ese modo suyo de proceder nacía un gran desorden.
Porque él se dejaba robar todo y entretanto no robaba a nadie; de modo que había alguien que al regresar al alba encontraba su casa intacta, la casa que él hubiera debido desvalijar.
El hecho es que al cabo de un tiempo los que no eran robados llegaron a ser más ricos que los otros y no quisieron seguir robando. Y por otro lado los que iban a robar a la casa del hombre honrado la encontraban siempre vacía; de modo que se volvían pobres.
Entre tanto, los que se habían vuelto ricos se acostumbraron también a ir al puente por la noche a ver correr el agua. Esto aumentó la confusión, porque hubo muchos otros que se hicieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres.
Pero los ricos vieron que, yendo de noche al puente, al cabo de un tiempo se volverían pobres y pensaron: "Paguemos a los pobres para que vayan a robar por nuestra cuenta".

Se firmaron contratos, se establecieron los salarios, los porcentajes. Naturalmente siempre eran ladrones y trataban de engañarse unos a otros. Pero, como suele suceder, los ricos se hacían cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
Había ricos tan ricos que ya no tenían necesidad de robar o de hacer robar para seguir siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres les robaban. Entonces, pagaron a los más pobres de los pobres para defender de los otros pobres sus propias casas y así fue como instituyeron la Policía y construyeron las cárceles.
De esa manera, pocos años después del advenimiento del hombre honrado ya no se hablaba de robar o de ser robados sino sólo de ricos o de pobres y, sin embargo, todos seguían siendo ladrones.
Honrado sólo había habido aquel fulano y no tardó en morirse de hambre.

Exigencias para alumnos Promocionales


GENTE ESTE ES EL FORMATO DE TRABAJO PARA UN ALUMNO PROMOCIONAL..

Examen promocionales  (alumnos filosofía)
FECHA A CONFIRMAR
Elaborar un esquema argumental  (entre 500 y 800 palabras) en relación con alguno de los siguientes temas.
  1. Justificación de las creencias en Hume y del conocimiento en Descartes.
  2. El lugar del escepticismo en Descartes y en Hume.
  3. Mecanicismo y dualismo cartesiano: la cuestión de si las máquinas pueden pensar.
  4. Mecanicismo y máquinas en Descartes y Canguilhem
  5. Dualismo cartesiano y el test de Turing

Se espera que en el esquema se presente y se discuta de manera clara un problema en relación con los temas propuestos. En el desarrollo del esquema se deberá argumentar acerca del problema presentado.

Para el esquema:
* Debe ser clara la presentación de un problema que se vincule con el tema elegido que detecten en los textos leídos, no la mera descripción de lo que el autor o autores elegidos dicen del tema.
* Reconstruir argumentos en relación al problema, no simplemente enumerar elementos de los textos sin explicar qué vínculo se establece con el problema presentado.
* No citar.
* Se sugiere usar frases concisas y breves.
* Organización del texto. Tener en cuenta las partes que tiene un escrito argumentativo: introducción (presentación del problema), cuerpo (explicación del problema), cierre (consecuencias del problema).

1. Subir el esquema al aula virtual antes del @@@de julio. El archivo debe ser guardado indicando su APELLIDO y Nombre, seguido del tema elegido.
2. Durante el examen presencial, presentar el esquema en un tiempo estimado de 7 minutos y luego defenderlo (frente a las preguntas del docente y de los/as compañeros/as). En la defensa se le pueden realizar preguntas al alumno acerca de los temas vistos en la materia.
3. Para la nota final se tomará en cuenta el esquema presentado, la defensa oral y el desempeño del alumno durante el año.


lunes, 10 de junio de 2013

ESCEPTICOS




TRATADO DE LA NATURALEZA HUMANA








SOBRE EL ESCEPTICISMO



                                     


HUME Y SU CRISIS ESCÉPTICA

HUME Y SU CRISIS ESCÉPTICA

Dado que Hume se confiesa escéptico, especialmente en la versión
pirrónica del escepticismo, a fin de aclarar el escepticismo humeano,
Olaso procede a examinar o recuperar la doctrina pirrónica a través de
Sexto Empírico, para después cotejarla con la interpretación que de ella hace Hume.
De la consideración del pirronismo antiguo, Olaso entresaca las etapas
de la experiencia pirrónica: isosthéneia, epojé y ataraxia, El pirrónico
entra en crisis al captar que es imposible optar entre varias opiniones
acerca del mismo asunto; todas ellas guardan entre sí una equivalencia o
equipolencia [isosthéneia] en el sentido de que no encuentra un criterio
para preferir racionalmente una a otra. No hay actitud judicativa, se suspende
el juicio (escepticismo maduro), y no sólo se está judicativamente
indeciso (escepticismo inmaduro). La actitud no judicativa o la suspensión
del juicio (epojé) se refiere al mundo de las opiniones especulativas,
que introducen perturbaciones superfluas; pero no se refiere al mundo
de las presentaciones, que afectan ineludiblemente: son perturbaciones
inevitables. De la suspensión del juicio surge, así, una tranquilidad (atarax
ia} con respecto a lo opinable, y conduce a una moderación [metreopatía)
con respecto a lo inevitable. Este escepticismo -el pirrónico- es
distinto del académico, que no renuncia a la probabilidad.
Pues bien, Hume -por su ambigua noción de "juicio "- da una interpretación
falsa del pirronismo (como postura cognitivista, siendo que
no lo es) y llega a una postulación de los requisitos del asentimiento o
juicio que resulta inadecuada a su pretensión de escepticismo. No comprende
la suspensión del juicio y por ello postula algunos criterios de
verdad y falsedad: los razonamientos probables y las reglas complementarias.
Y esto no es un escepticismo pirrónico, sino más bien un escepticismo
académico. Olaso prueba esto analizando el concepto de juicio
profesado por Hume y lo que se ha llamado su "crisis pirrónica", que
no llega a ser tal. Hume no busca la paz del alma por la suspensión del
juicio, sino prescindir de la metafísica (pero no de la filosofía) y estructurar
un conocimiento probable y riguroso.
Hume no distingue categorialmente dogmatismo y escepticismo, ni
diversos tipos de escepticismos como el pirrónico y el académico, sino
que les adjudica sólo diferencias de grado. Según esto, se puede adoptar
cada uno de ellos en dosis razonables, y, así, propone un modelo de escepticismo
mitigado como actitud filosófica correcta. ülaso critica este
supuesto y este modelo.

Primeramente hace ver la diferencia categorial entre estas posturas.

Principalmente entre el pirronismo y el academicismo. Así, obtenemos que: 

(i) El pirrónico no afirma ni niega, ni siquiera probabilísticamente;
en cambio, el académico afirma la probabilidad y distingue grados de
certerza.
(ii) El pirrónico no duda (sólo duda cuando es un escéptico inmaduro,
después la duda es sustituida por la suspensión o epojé, la cual
no es duda); en cambio, el académico duda, no tanto acerca de la verdad
o la falsedad de las proposiciones, como de la identificación de los
grados del conocimiento que oscilan entre lo verdadero y lo falso.
(iii) Elpirrónico no afirma la imposibilidad de conocer el mundo exterior, tal
afirmación lo haría filosofar; en cambio, el académico se preocupa por
adjudicar índices de cognoscibilidad a las cosas extramentales según criterios.
(iv) El pirrónico no es fenomenista, porque los fenómenos lo harían
cognitivista; en cambio, el académico tratará de determinar marcas
para distinguir fenómenos fantasiosos de fenómenos "reales" y proporcionará
sus juicios a esas garantías relativas.
(v) El pirrónico no es impasible: acepta las pasiones ineludibles, no las que tienen raí? en la opinión,
y trata de llevarlas con metreopatía; en cambio, el académico sostiene
que estar perturbado no es el peor de los males si hemos de enfrentarnos
a la opinión.
(vi) El pirrónico no está inactivo, lo cual le atrae muchas objeciones.
(vii) El pirrónico es un gregario apolítico; en cambio, el académico es político.
(viii) El pirrónico desconfía del lenguaje ordinario; en cambio, el academico estudia el lenguaje ordinario y hasta ambiciona aclimatar al latín los tecnicismos de la gnoseología griega.

A pesar de ello, Hume hace conmensurables el pirronismo y la filosofía
académica, añadiendo que recomienda una mezcla de ambas, i.e. un
escepticismo mitigado. Pero no son conmensurables -como suficientemente
ha mostrado Olaso-, y el escepticismo mitigado nada tiene que
ver con el pirrónico. Hume prefiere el probabilismo a la ignorancia, y su
cxigencia de fundamentos inteligibles lo aleja del pirronismo.
Además, en la sección XII de la Enquiry, Hume expone el escepticismo.
Lo llama "pirrónico", pero sólo conserva el nombre. Habla de escepticismo
antecedente y consiguiente. El antecedente es rechazado y es recomendado
un escepticismo moderado, pero que no es pirrónico sino
académico. El consiguiente puede ser superficial o profundo. En cuanto
al primero, lo ubica como sospecha de los sentidos, y no puede decirse
'1uc sea pirrónico, pues el pirrónico no cuestiona sólo los sentidos. El
profundo cuestiona las cualidades de los objetos (primarias y secundarias),
pero tampoco es pirrónico. Por tanto, la caracterización del pirronismo
ofrecida por Hume contiene yerros notables,
Acertadamente -cn vista de lo antcrior-, ülaso dice que Humc es máI bien "un típieo representante de 111filosofía académica que se adhiere a la utilización del conocimiento probable y hasta difunde los beneficios que dérivarían de una lógica de lo verosímil; auspicia la duda como compañera inseparable del conocimiento cauto; adhiere a las tesis rela-
~VaBa la inco~OIeibilidad del mundo externo; es fenomenista; acusa al
escéptico pirrónico de favorecer la impasibilidad y la mortal inacción"
(pp. 57-58).
Olaso trata de entender por qué Popkin, y antes Laird, han visto a
Hume como pirrónico. Tal parece que es el error de considerar conmensurable!
el pirronismo y el academicismo, difundido por Hume, lo que ha causado esa confusión.
En cuanto a Rousseau, Olaso hace observar que es de los pocos que
.10 ha ofrecido una versión caricaturesca del escepticismo r que además,
aunque ha ignorado las earacterfsticas auténticas de la búsqueda pirrónica,
ha sido el único en llevarla hasta su consumación en los tiempos modernos.
El escepticismo del Vicario Saboyano e! una crisis pirrónica que pretende
ser superada con medios académicos. J\. diferencia del propio
Rousseau, Olaeo dice que la primera parte de la Profession es metafísica
dialéctica o probable y no metafísica dogmática. En efecto, al Vicario le
parece que lu posturas metafísicas llevan a antinomias, y prefiere refugiarse
en IU convicción moral o de conciencia.
Los dos escepticismos del Vicario Saboyano son,por una parte, las
antinomias a las que ve que conduce su propia metafísica, y, por otra
parte, el seguimiento de la voz de la conciencia, que es el ideal del escepticismo
pirrónico. Frente a esto, Olaso se pregunta -y creo que con
mucha razón- acerca del posible influjo de ROU88eausobre Kant.
MAURICIO BEUCHOT
Renford Bambrough, Moral Scepticism and Moral Knowledge. London:
Routledge & Kegan Paul, 1979; pp. 166.
Elproblema con que se inicia este libro se puede plantear así: ¿las cualidades
morales radican en los objetos o en los sujetos (objetivismo VI.
subjetivismo)? Paralelo a este planteo está el del lugar que' ocupan la razón
y los sentimientos en la ética. Kant, él objetivista, le da a la razón un lugar
central. Hume, el subjetivista, se lo asigna a los sentimientos. El autor
quiere presentar un marco, inspirado en Aristóteles, en el cual se pre-,
serve la objetividad, concediéndole un lugar central a lae relaciones entre
las emociones y el entendimiento. Su objetivo es también mostrar que
la conciencia moral ordinaria eetá en lo cierto al considerarse a sí misma
como una conciencia de cosas que no dependen para su existencia del
hecho de ser aprehendidas, Es, dice el autor, un libro de epistemología.
El primer paso en BU tarea es refutar el escepticismo moral y defender

Escepticismo.


Orígenes y desarrollo del escepticismo pirrónico

1.- Contexto filosófico del escéptico
1.1.- Caracterización inicial del escepticismo
Antes de comenzar con el análisis de lo que propiamente fue el contexto del
escepticismo antiguo en la época en la que tuvo vigencia conviene detenerse un instante
y atender a qué es aquello que el propio término ‘escepticismo’ designa. De no llevarse
a cabo esta definición preliminar alguna de las muchas connotaciones que el término
arrastra podría entorpecer la comprensión de su sentido originario, ya que la palabra
‘escéptico’ ha servido a lo largo de la historia de la filosofía, sobre todo en los últimos
siglos, como denominación genérica para pensadores y corrientes muy variados y con
pocos aspectos en común, y también porque ha pasado a formar parte del vocabulario
no filosófico con un sentido algo alejado de lo que significa como término técnico en el
campo de la filosofía. Por ello se hace imprescindible aclarar qué entendía un ciudadano
griego de entre el siglo IV a. C. y el II d. C. al oír la expresión ‘sképsis’.
El verbo griego sképtomai, del que deriva el sustantivo sképsis que da nombre al escepticismo, significa “mirar con atención”, “observar cuidadosamente”. Esto hace que ‘escéptico’ sea, de entrada, aquél que mira o examina con cuidado. Su actitud es, pues, la del investigador cauteloso. Según los escépticos esa cautela sería la principal
diferencia frente al resto de escuelas filosóficas que compartían época con ellos, que
serían más temerarias en el alcance de sus afirmaciones.4 El escéptico prefiere
abstenerse de afirmar o negar algo antes que tomar partido de forma injustificada por la afirmación o por la negación. Ante toda aquella cuestión en la que puedan ofrecerse argumentos de igual peso a favor y en contra, el escéptico opta por lo que en su terminología se conoce como epochḗ: la suspensión del juicio. De entre todas las
características de las diversas corrientes escépticas que iremos tratando en este trabajo,
la que mejor puede servir como definición de qué es ser escéptico es esta tendencia a
suspender el juicio, y lo es porque este rasgo es invariable y común a todo escéptico,
con independencia de que sea clasificado como académico o pirrónico. Sin duda hay
otras características que pueden considerarse comunes a todo escepticismo. Stough, por
ejemplo, señala tres en su artículo “Greek Skepticism”,5 añadiendo a la tendencia hacia
la suspensión del juicio a) el hecho de estar orientado hacia la práctica,6 y b) la negación
del conocimiento.7 Sin embargo, a diferencia de estas dos características, que serían
comunes no sólo a integrantes del escepticismo, sino también a un buen número de
corrientes filosóficas ajenas a él,8 la epochḗ es algo exclusivo del escéptico. Ninguna
otra corriente en toda la filosofía griega defiende algo equiparable.
Sexto Empírico describe el escepticismo, al comienzo de sus Esbozos
pirrónicos, por referencia al proceso por el que el filósofo escéptico alcanza la
suspensión del juicio, del modo siguiente:
“Y el escepticismo es la capacidad de establecer antítesis en los fenómenos y en
las consideraciones teóricas, según cualquiera de los tropos; gracias a la cual nos
encaminamos –en virtud de la equivalencia entre las cosas y proposiciones
contrapuestas– (...) hacia la suspensión del juicio”.9
De esta manera, el proceso descrito sería el paso, en “los fenómenos y en las
consideraciones teóricas”, de la igualdad de fuerzas entre argumentos opuestos a favor y
en contra, a la necesidad de suspender el juicio dada la imposibilidad de decidir.
5 Stough, Ch. “Greek Skepticism: a Study in epistemology”. UCLA Press, Berkeley, 1969: 4.
6 Esta característica no parece ser válida para todo tipo de escepticismo, ya que la línea escéptica
académica no está interesada por la búsqueda de la felicidad como fin práctico de la vida, sino que se orienta más bien a una suerte de “investigación por la investigación”. Vid. Infra, 96 y ss.
7 Tampoco esta característica es generalizable a todo escepticismo, ya que, en nuestra opinión, la postura pirrónica respecto al conocimiento no puede describirse como una mera negación. Vid. Infra, 295-. 8 Nótese que la orientación práctica es característica de todas las escuelas filosóficas durante el periodo helenístico, tal como se apreciará a continuación en los apartados referidos al contexto del escepticismo, siendo parte esencial de escuelas como la aristotélica, la estoica o la epicúrea (vid. infra, pág. 17, 18 y ss., y 31 y ss., respectivamente) y la negación del conocimiento puede hacerse coextensiva a determinados sofistas como Gorgias (vid. infra, pág. 83 y ss.).
9
 Ἔστι δὲ ἡ σκεπτικὴ δύναμις ἀντιθετικὴ φαινομένων τε καὶ νοουμένων καθ' οἱονδήποτε
τρόπον, ἀφ' ἧς ἐρχόμεθα διὰ τὴν ἐν τοῖς ἀντικειμένοις πράγμασι καὶ λόγοις ἰσοσθένειαν (...)
εἰς ἀταραξίαν. 

El abstenerse de juzgar, más que la mera negación del conocimiento, será lo que
unifique al pensamiento escéptico como una corriente a pesar de las profundas
diferencias internas entre unos y otros de sus integrantes, y también lo que lo distinga
del resto de sectas filosóficas, ya que será de forma fundamental el asumir o no la
epochḗ lo que marque la distancia entre el filósofo escéptico y el dogmático.
1.2.- El contexto: las escuelas dogmáticas de la época
El periodo helenístico en filosofía está profundamente marcado por la irrupción
de dos nuevas grandes escuelas, la epicúrea y la estoica, cuya pujanza amenaza la
relativa hegemonía10 que hasta entonces venían ejerciendo la Academia platónica y el
Liceo aristotélico. Como ya se ha mencionado, durante esta etapa adquieren una
especial relevancia en las discusiones entre las distintas escuelas las cuestiones de
carácter práctico, y en especial las que atañen a la ética. Con la muerte de Alejandro
Magno en 323 a. C. la época de la Grecia clásica se cierra y se abre un mundo nuevo,
quizá de horizontes más amplios, pero también más desconcertante.11 En una etapa de
inestabilidad social y política, la filosofía se aparta de la especulación desinteresada que
imperaba en el periodo anterior, dando un giro a sus intereses hacia la búsqueda de
seguridad y bienestar para el individuo. Hasta entonces los grandes interrogantes que
habían centrado la especulación de los filósofos giraban en torno a la composición física
del mundo y su organización interna. Cuestiones físicas de las que la filosofía había
comenzado a alejarse con Sócrates para volverse hacia el hombre, pero que incluso en
Platón o Aristóteles mantienen su preponderancia, cediendo acaso algo de protagonismo
a la metafísica, y sólo en menor medida a la ética. Durante el periodo helenístico, en
cambio, serán las cuestiones acerca de la moral, de las relaciones del hombre mismo con
el mundo, las que centralizarán el interés.
Tratar de explicar el escepticismo sin tener en cuenta este ambiente de su época
sería muy difícil, y probablemente erróneo, ya que una buena parte de las
argumentaciones por las que conocemos la filosofía escéptica surgen como respuestas
10 No podemos olvidar la presencia de otras importantes escuelas filosóficas en la época, como las
llamadas “escuelas socráticas menores”, algunas de las cuales podrían haber rivalizado en importancia más o menos directas a las argumentaciones de peripatéticos, epicúreos, y sobre todo
estoicos. Por ello se nos impone la necesidad de dar cuenta brevemente de las
inquietudes de ese ambiente intelectual, o al menos de aquellas de sus líneas que más
influencia en uno u otro sentido ejercieron en la formación del pensamiento escéptico.

domingo, 9 de junio de 2013

OTRA ORMA DE VER EL PLAN DE ESTUDIO



Problemas filosóficos: mente-cuerpo y 

mecanicismo

    3
    Bibliografía de los teóricos


    4
    Bibliografía prácticos.


    IMPORTANTE

    NombreResumen
    Horarios y aulasHorarios y aulas 2013
    Programa 2013Programa 2013
    Calendario de exámenesCalendario de exámenes
    3Damasio, A. El error de Descartes (cap. 1)Damasio, A. El error de Descartes (cap. 1)
    Descartes, R. El discurso del métodoDescartes, R. El discurso del método
    Descartes, R. Reglas para la dirección del espírituDescartes, R. Reglas para la dirección del espíritu
    Descartes, Los principios de las filosofíaDescartes, Los principios de las filosofía
    Turing, A. Los aparatos de computación y la inteligenciaTuring, A. Los aparatos de computación y la inteligencia
    Canguilhem, G. "máquina y organismo"Canguilhem, G. "máquina y organismo"
    Damasio, A. El error de Descartes (cap. 11)Damasio, A. El error de Descartes (cap. 11)
    Searle, J. Mentes, cerebros y programasSearle, J. Mentes, cerebros y programas
    Hume, Investigaciones sobre el entendimiento humanoHume, Investigaciones sobre el entendimiento humano
    Alquie, La idea de causalidad de Descartes a KantAlquie, La idea de causalidad de Descartes a Kant
    Kuhn, T. Conmensurabilidad, comparabilidad y comunicabilidadKuhn, T. Conmensurabilidad, comparabilidad y comunicabilidad
    4Platón, Fedon (selección)Platón, Fedon (selección)
    Aristóteles, De Anima (selección)Aristóteles, De Anima (selección)
    Kant, I. Fundamentación de la Metafísica de las costumbres (selección)Kant, I. Fundamentación de la Metafísica de las costumbres (selección)
    Popkin, Viejo y nuevo escepticismoPopkin, Viejo y nuevo escepticismo
    Hume, D. Investigación sobre los principios de la moralHume, D. Investigación sobre los principios de la moral
    De Olaso, E. El Escepticismo antiguo en la génesis y desarrollo de la filosofía modernaDe Olaso, E. El Escepticismo antiguo en la génesis y desarrollo de la filosofía moderna
    Brochard, Los escépticos griegos, cap. 3Brochard, Los escépticos griegos, cap. 3

    TEMAS IMPORTANTES.

    TEMAS IMPORTANTES PARA LA PRIMERA ETAPA DE EXAMEN.

    Damasio.
    a) El error de Descartes, cap. I. 





    Descartes.
    a) Discurso del método, partes I, II, III, IV y V. 
    b) Reglas para la dirección del espíritu (regla I) 
    c) Principios de la Filosofía (parágrafos IX, XIII, XVII, XIX, XXVIII).



    PARA TENER EN CUAENTA



    ALGUNAS PAUTAS QUE SIEMPRE 


    DEBEMOS TENER EN CUENTA.

    Criterios de evaluación :
    Teniendo en cuenta el modo de trabajo desarrollado en las clases teóricas se espera que el alumno responda las consignas explicitando los recursos argumentativos puestos en juego (presupuestos, comparaciones, ejemplificaciones, etc.) y/o los vínculos posibles entre los textos señalados.

    Serán especialmente consideradas aquellas respuestas en las que se desarrollen argumentos, no simples descripciones o enumeraciones, sin necesidad de citar los textos indicados.

    Se valorará aquellas respuestas que estén redactadas en un lenguaje preciso, claro y ordenado. Preferentemente oraciones breves y concisas.

    Esto es simplemente para que tengan una somera idea de lo que se esta tratando